
– Es raro tener un domingo con mi esposa. Me gusta sacar el máximo partido de ello. -
Ella arrojó la bata para tirar de una simple camiseta blanca, agarró un par de pantalones cortos de color caqui.-Hemos tenido un buen comienzo en la fabricación de la mayoría de ellos. Esto debería contar. -
Mientras ella se ponía los pantalones cortos, el comunicador en su tocador sonó. -Mierda. Maldita sea. ¡Mierda!- Su estómago se redujo al leer la pantalla. Su mirada a Roarke estaba llena de arrepentimiento y disculpas. -Es Whitney-.
Él vio cómo el policía asumía el control, en la cara, la postura, mientras cogía el comunicador para responder a su comandante. Y pensó: Ah, vaya.
– Sí, señor.-
– Teniente, lamento interrumpir sus vacaciones.- La cara ancha de Whitney llenó la pequeña pantalla, y en ella se notaba una tensión que lo hacía apretar los músculos en la parte posterior de su cuello.
– No es ningún problema, Comandante.-
– Me doy cuenta de que está fuera de servicio, pero hay una situación. Necesito que acuda al 541 del South Park Central. Estoy en la escena ahora. -
– ¿Usted está en la escena, señor?- Malo-, pensó, mucho y malo para que el comandante esté en la escena.
– Afirmativo. La víctima es Deena MacMasters, de dieciséis años de edad. Su cuerpo fue descubierto esta mañana por sus padres cuando volvieron a casa de un fin de semana. Dallas, el padre de la víctima es el capitán Jonás MacMasters.
Tardó un momento. -Ilegales. Conozco a un teniente MacMasters. ¿Ha sido promovido? -
– Hace dos semanas. MacMasters la solicitó específicamente como primaria. Me gustaría acceder a lo solicitado. -
– Me pondré en contacto con la detective Peabody de inmediato.-
– Yo me encargo de eso. Me gustaría que esté aquí lo antes posible. -
– Entonces, estoy en camino.-
– Gracias.-
