
– Yo tenía un ojo negro debajo de la pintura.-
– Exquisita, y absolutamente tú. En cuanto a la llamada de Peabody, yo diría que ponerte en contacto con Louise no estaría de más, simplemente para hacerle saber que estás dispuesta a ayudar si ella lo necesita. -
– ¿Y si ella lo necesita? Ella debería haberle pedido a Peabody que hiciera esto en lugar de tenerla como segundo al mando, o en la línea. Como sea que se llame esa cosa. -
– Creo que se llama asistente de la novia.-
– Lo que sea.- Con una mano impaciente, Eve apartó el término. -Son parecidos, y Peabody realmente sabe se todo eso… de lo femenino.-
La locura de eso, era lo que a Eve le preocupaba. El alboroto, los adornos, el frenesí.
– Tal vez es raro porque Peabody salió con Charles, más o menos, antes de conectar con McNab. Y después, también. -Frunció el ceño mientras los pensamientos giraban en su cabeza. -Pero nunca golpearon entre ellos, personal o profesionalmente.-
– ¿Quién Charles y McNab?-
– ¡Para ya!.- Logró que sonriera y que por un momento dejara de pensar en los mandados y las compras. -Charles y Peabody nunca se acostaron juntos cuando Charles era un profesional. Y también es raro que él fuera un compañero con licencia cuando él y Louise conectaron, y que todo el tiempo que estuvieron saliendo, – y acostándose juntos, – no le molestó que él se desnudara con otras personas profesionalmente. Luego lo deja todo sin hablar con ella y se prepara como un terapeuta, compra una casa y le propone casarse. -
Comprendiendo, Roarke la dejó correr a través de las palabras rápidas y lógica desigual mientras cortaba los huevos, las patatas, y el tocino. -Muy bien, ¿de qué trata todo esto? -
