
– Poco a poco y con gran determinación. Supongo que no eres lo suficientemente decidida-.
– No tanto.-
– Pues bien, si te se encargas del desayuno, yo mientras pensaré.-
– ¿En qué?-
– En qué hacer a continuación. Deberíamos ir a la playa, disfrutar de un poco de arena y surf. -
– Yo puedo aceptar eso. ¿La costa de Jersey, Hampton?
– Yo estaba pensando en algo más tropical.-
– No puedes querer viajar todo esa distancia a la isla para un día, o parte de un día.- La isla privada de Roarke era un lugar privilegiado, pero estaba prácticamente en el otro lado del mundo. Incluso en su avión llevaría al menos tres horas de ida.
– Un poco lejos para un impulso, pero hay más. Hay un lugar en las Islas Caimán que podrían satisfacernos, y hay una pequeña villa que está disponible para el día. -
– ¿Y sabes esto porque…?-
– La he mirado para adquirirla,- dijo él con facilidad. -Así que podría volar hacia allá, llegar en menos de una hora, acomodarnos, disfrutar del sol, el surf y beber algunos cócteles tontos. Terminar el día con una caminata por la playa bajo la luna. -
Ella se encontró sonriendo. -¿Cómo de pequeña es la villa?-
– Lo suficientemente pequeña como para servirnos de agradable estimulo para unas buenas vacaciones, y un espacio suficiente para que podamos viajar con unos amigos, si lo deseamos.-
– Tú ya tenías esa idea.-
– Lo tenía, sí, y lo puse en el apartado del sí y cuando. Si lo deseas, podemos hacer de esto el cuándo. -
– Puedo estar vestida y poner todo lo que necesito para el día en una bolsa en menos de diez minutos.-
Ella se levantó de un salto, corrió a su tocador.
– Hay una bolsa preparada-, le dijo. -Para nosotros dos. Por si acaso-.
Ella lo miró. -Nunca te pierdes un truco.-
