
– Un ex con agravios -opinó Win.
– ¿Los hay de otra clase?
– Si recuerdo bien la alocada juventud de Suzze, podría haber, por lo menos, unos cuantos candidatos.
– Ninguno al que ella crea capaz de hacer esto.
Win continuó mirando la pantalla.
– ¿Cuál va a ser nuestro primer paso?
– ¿De verdad?
– ¿Perdón?
Myron se paseó por su despacho recién renovado. Habían desaparecido los carteles de las obras de Broadway y los recuerdos de Batman. Los habían quitado cuando tuvieron que pintarlo, y Myron no tenía claro si quería volver a colgarlos. También habían desaparecido los viejos trofeos y premios de sus días de deportista -los anillos de los campeonatos de la NCAA, su certificado del Parade All-American, su premio como Jugador del Año del Colegio Universitario-, salvo una excepción. Justo antes de su primer partido profesional, con los Boston Celtics, cuando su sueño por fin se hizo realidad, Myron había sufrido una grave lesión en la rodilla. Sports Illustrated lo sacó en portada con este título: «¿ESTÁ ACABADO?». Y si bien ellos no contestaban a la pregunta, la respuesta acabó siendo un gran «¡SÍ!». No tenía claro por qué había conservado aquella portada enmarcada. Si le preguntaban, decía que era una advertencia para cualquier «superestrella» que entrara en su despacho sobre lo rápido que podría desaparecer del firmamento, pero Myron, hasta cierto punto, sospechaba que se trataba de algo más profundo.
– No es tu modus operandi habitual -señaló Myron.
– Oh, por favor, dime.
– Ahora viene cuando me dices que soy un agente, no un investigador privado, y que tú no ves ningún sentido en hacerlo porque no hay ningún beneficio económico en juego para la firma.
Win no dijo nada.
– A veces te quejas de que tengo complejo de héroe y de que tengo necesidad de ayudar a la gente para sentirme realizado. Y últimamente, o tal vez debería decir, más recientemente, tratas de explicarme que mis intervenciones han hecho más daño que bien o que he acabado hiriendo, e incluso matando, quizás a más personas de las que haya podido salvar.
