– Lo hice.

– Entonces con el civil que cogió esta noche, debería haber un tubo vacío. En cambio, esto está atestado.

– Cogí otro.

– ¿Cuándo?

– Anoche.

– Miente -El Sr. X comenzó a levantar la cubierta de la tercera unidad.

El primer impulso de O fue de levantarse, dar dos largos pasos rápidos y perforar la garganta del Sr. X con el cuchillo. Pero no podría hacerlo ni de lejos. El Fore-lesser tenía el elegante truco de poder congelar a los subordinados en el lugar. Y todo lo que tenía que hacer era mirarte.

Entonces O se quedó quieto, temblando por el esfuerzo de mantener su culo sobre el taburete.

El Sr. X sacó un bolígrafo-linterna de su bolsillo, encendiéndolo y la dirigió hacia el agujero. Cuando un amortiguado chillido salió, sus ojos se abrieron de par en par.

– ¡Jesucristo, realmente es una hembra! Por qué demonios no me lo dijeron.

O despacio se puso de pie, dejando el cuchillo colgar por el muslo, entre los pliegues de su pantalón de carga.

– Es nueva -dijo él.

– Eso no es lo que he oído.

Con pasos rápidos, el Sr. X fue al cuarto de baño y retiró la transparente cortina de plástico. Con una maldición, pateó las botellas de champú y al aceite de bebé que estaban alineados en la esquina. Entonces fue hacia el armario de las municiones y sacó la nevera portátil que estaba oculta tras ellos. La tumbó y la comida cayó de golpe al suelo. Como los lesser no masticaban y tragaban, estaba tan claro como cualquier confesión.

La pálida cara del Sr. X estaba furiosa.

– ¿Ha estado manteniendo a una mascota, verdad?

O consideró negarlo mientras media la distancia entre ellos.

– Es valiosa. La uso en los interrogatorios.

– ¿Cómo?

– A los hombres de la especie no les gusta ver hembras heridas. Es un estímulo.

Los ojos del Sr. X se estrecharon.



8 из 413