
Roberto no recordaba a ninguna Laura ni a ningún Carlos que pudieran escribirle, mucho menos le concernía la temática de la carta, así que rápidamente se dio cuenta de que era un error y borró el mensaje de su ordenador y de su mente. Apagó la PC y salió para su trabajo.
A la semana siguiente le llegó un segundo mail proveniente de
Aquellos episodios habrían sido absolutamente intrascendentes en la vida de Roberto si no fuera porque tres días más tarde otro "Te mando" de Carlos traía a su ordenador otra carta de Laura. Un poco fastidioso eliminó el mensaje sin siquiera leerlo.
El tercer mensaje de Laura llegó a la cuarta semana. Roberto decidió abrirlo para descubrir dónde estaba el error. No quería seguir sintiendo esa pequeña satisfacción y excitación que siempre le producía recibir correspondencia para luego frustrarse al comprobar que él no era el verdadero destinatario.
El mensaje decía:
Querido Fredy: ¿Qué te pareció lo que te escribí? Podríamos charlar o cambiar lo que no estés de acuerdo. ¿Hablaste ya con Miguel? Estoy tan excitada con la idea del libro, que no puedo parar de escribir. Aquí va otro envío. Y seguía un largo texto sobre relaciones de pareja. Roberto tenía algo de tiempo así que lo leyó rápidamente. Cuando las personas se encuentran con dificultades en la relación, tienden a culpar a su pareja. Ven claranmente cuál es el cambio que necesita hacer el otro para que la relación funcione, pero les es muy difícil ver qué es lo que ellas hacen para geneerar los problemas. Es muy común preguntarle a una persona en una sesión de pareja: -¿Qué te pasa? Y que conteste – Lo que me pasa es que él no entiende… Y yo insisto – ¿Qué te pasa a vos? Y ella vuelve a contestar: -¡Lo que me pasa es que él es muy agresivo? Y yo sigo hasta 