
– No. Es mucho más reciente. Fue después de la guerra. -En vista de que Rossi no contestaba, puntualizó-: La segunda guerra mundial. -Como el otro siguiera mudo, Brunetti preguntó-: ¿No le parece?
Tras una breve vacilación, Rossi dijo:
– Yo me refería al último piso.
– Yo también -dijo Brunetti secamente; le irritaba que aquel funcionario de una oficina que tramitaba permisos de obras no comprendiera algo tan simple. Suavizando el tono, prosiguió-: Cuando lo compré, me dijeron que esta planta había sido agregada después de la última guerra, no en el siglo xix.
En lugar de contestar, Rossi señaló con un movimiento de la cabeza los papeles que Brunetti aún tenía en la mano:
– Quizá debería mirar más detenidamente la última página, signor Brunetti.
Desconcertado, Brunetti volvió a mirar los últimos párrafos, pero sólo vio la descripción de los dos apartamentos inferiores.
– No sé qué quiere que mire, signor Rossi -dijo levantando la cabeza y quitándose las gafas-. Esto se refiere a los apartamentos de abajo, no a éste. Este piso no se menciona en absoluto. -Dio la vuelta a la hoja, para ver si había algo escrito en el reverso, pero estaba en blanco.
– Por eso estoy aquí -dijo Rossi, irguiendo el cuerpo más todavía. Luego se inclinó y dejó la cartera en el suelo, a su izquierda, conservando la carpeta en las rodillas.
– ¿Sí? -dijo Brunetti inclinándose hacia adelante para devolverle la otra carpeta.
Rossi la tomó, abrió la carpeta mayor, volvió a introducir en ella la más pequeña y la cerró.
– Siento decirle que existen ciertas dudas acerca del estatus oficial de su apartamento.
– ¿El «estatus oficial» -repitió Brunetti, dirigiendo la mirada a la sólida pared situada a la izquierda de Rossi y al no menos sólido techo-. Me parece que no sé a qué se refiere.
– Existen dudas acerca del apartamento -dijo Rossi con una sonrisa que a Brunetti le pareció un poco nerviosa, pero, antes de que pudiera volver a pedir aclaraciones, Rossi prosiguió-: Es decir, en el Ufficio Catasto no hay papeles que indiquen que se concediera permiso de construcción para este piso, que se aprobara el proyecto ni que… -aquí volvió a sonreír-, ni que se construyera. -Carraspeó y añadió-: Según nuestros datos, el piso de abajo es el último.
