
De lo que allí veía Brunetti dedujo que el apartamento inmediatamente inferior al suyo había sido restaurado por última vez en 1977, cuando se habían mudado a él sus actuales propietarios. Por última vez, oficialmente, porque ellos habían cenado en casa de los Calista, disfrutando del amplio panorama que se dominaba desde los ventanales de la sala de estar, cuando las ventanas que se indicaban en el plano eran más bien pequeñas, y sólo cuatro, no seis. Tampoco vio en el plano el aseo para invitados situado a la izquierda del recibidor de los Calista. Le hubiera gustado saber cómo se las habían ingeniado, pero estaba claro que no era Rossi la persona más indicada a quien preguntar. Cuanto menos supiera el Ufficio Catasto de las reformas del interior del edificio, tanto mejor para sus vecinos.
Lanzando a Rossi una rápida mirada, preguntó:
– Estos datos parecen muy antiguos. ¿Tiene idea de cuántos años tiene el edificio?
Rossi negó con la cabeza.
– Exactamente, no. Pero, por la situación y número de ventanas de la planta baja, diría que la estructura original no data de antes de finales del siglo xv. -Reflexionó un momento y añadió-: Y me parece que el último piso se agregó a principios del xix.
Brunetti levantó la mirada de los planos, con gesto de sorpresa.
