
Saxon tragó saliva y se apartó el brazo de los ojos. Entonces, empezó a mirar el techo.
– No tengo ni idea de quiénes son mis padres. A mi madre no lograron encontrarla nunca. Me pusieron el nombre de la ciudad y del condado en el que me encontraron, Saxon City, condado de Malone. Menudo orgullo. Después de unos años, me entregaron a una serie de familias de acogida, la mayoría de las cuales no eran muy buenas. No hacían más que darme patadas como si fuera un perro callejero.
»Los servicios sociales tenían tal desesperación por encontrarme un hogar que me dejaron con una familia en particular, a pesar de que yo estaba siempre cubierto de hematomas cuando venía a verme la asistenta social. Hasta que el hombre me rompió un par de costillas de una patada no decidieron sacarme de allí. Creo que entonces tenía unos diez años. Al final, terminaron por encontrarme una familia de acogida bastante buena. Se trataba de una pareja cuyo hijo había muerto. No sé por qué… Tal vez pensaron que yo sería capaz de ocupar el lugar de su hijo, pero no salió bien ni para ellos ni para mí. Eran muy amables, pero cada vez que me miraban yo notaba que ellos pensaban que yo no era su Kenny. Sin embargo, era un lugar en el que poder vivir, que era lo único que quería ya por aquel entonces. Cuando terminé mis estudios, me marché de allí sin mirar atrás.
Capítulo Cinco
Lo que Saxon acababa de contarle explicaba perfectamente la clase de hombre en la que él se había convertido y en por qué le resultaba tan difícil aceptar cualquier sentimiento parecido al cariño y al amor. Si algo había aprendido en los primeros dieciocho años de su vida era que no podía depender de lo que el resto de la gente llamaba «amor» dado que era algo que nunca había conocido.
