

Liz Fielding
Amor vagabundo
Amor vagabundo (1998)
Título Original: Eloping with Emmy (1998)
Capítulo 1
Tom Brodie contempló al hombre que estaba sentado a la ornamentada mesa de despacho. Era la primera vez que veía en persona a Gerald Carlisle; normalmente, los clientes de tanta importancia eran atendidos por socios con un linaje tan antiguo como el del propio cliente.
Brodie era el primero en reconocer que no tenía linaje alguno, ya que lo que había obtenido en sus treinta y un años poco tenía que ver con su familia o con el colegio donde había estudiado; lo había conseguido a pesar de ellos.
Le causaba gran satisfacción saber que uno de los despachos de abogados más antiguos y prestigiosos de la City londinense, el augusto despacho de abogados Broadbent, Hollingworth y Maunsel, se había decidido a ofrecerle que se asociara con ellos por la urgente necesidad de contar con alguien joven e inteligente que les sacara de su estilo dickensiano, actualizara sus métodos y les pusiera en camino al siglo veintiuno.
Al principio, quisieron ofrecerle una asesoría. Él observó, divertido, cómo intentaban comprar su talento sin querer aceptar también su origen obrero en su augusto establecimiento, conscientes en todo momento de que lo necesitaban más que él a ellos. Y fue por eso por lo que se negó a aceptar otra cosa que no fuera una asociación en toda regla.
Algún día, muy pronto, insistiría en que añadiesen su nombre a la discreta placa de bronce que había junto a la brillante puerta negra de los despachos. Claro que eso tampoco les iba a gustar mucho, pero acabarían haciéndolo. Al pensar en ello, el relato de Gerald Carlisle acerca de su problemática hija se le hizo un poco menos insoportable.
Gerald Carlisle no era cliente suyo. Brodie era demasiado ecuánime por naturaleza y demasiado franco como para dejarle hacerse cargo de un cliente cuyo árbol genealógico se remontaba hasta la Edad Media y con una fortuna en dinero y tierras que también le había venido de familia. Él tenía sus propios clientes, empresas dirigidas por hombres como él que usaban la cabeza para producir capital en vez de vivir de sus antepasados.
