
– ¿Lo… comprendes?
– Es natural que estés un poco asustado al principio. Has evitado los compromisos durante demasiado tiempo y ahora que las cosas están cambiando… bueno, supongo que todo esto te resultará un tanto extraño. Pero me has demostrado de muchas maneras lo que significo para ti, y puedo escuchar todas las cosas que no te atreves a decirme en voz alta.
Luke tragó saliva. «Cuando una mujer oye cosas que un hombre no ha dicho, ese hombre tiene un problema», pensó.
– Dominique… te juro que esa foto es auténtica. Josie es hija mía, y Pippa…
– ¡Chist! -le pudo un dedo sobre los labios-. No tienes por qué seguir con esa farsa. Nos conocemos demasiado bien como para que tengas que seguir fingiendo.
Luke se había quedado sin habla. Pero aquel fue el momento perfecto para que una niña llamara a la puerta trasera, dando golpecitos en el cristal y gritando entusiasmada:
– ¡Papi!
Capítulo 2
PIPPA volvió a escuchar por un instante las primeras palabras que Luke Danton le había dirigido, «¡Sal de aquí, rápido!», después de haber entrado por equivocación en la cocina del hotel Ritz de Londres, donde él estaba trabajando por aquel entonces. La había sacado de la cocina agarrándola de un codo, con más bien escasa cortesía.
– ¡Eh! -había protestado ella.
– No quiero que te metas en líos, y has estado a punto. No tenías ningún derecho a estar allí.
– ¿Cómo sabes que no?
– Porque trabajas de doncella: es evidente por el uniforme. Además, te he visto entrar en el hotel algunas veces y he preguntado por ti. ¿Cuándo terminas el turno?
– Dentro de una hora.
– Yo también. Nos veremos en el parque, en el banco contiguo a la entrada. No te retrases -y, dicho aquello, desapareció.
Pippa había seguido trabajando indignada o, al menos, fingiendo estarlo. ¿Y si no quería encontrarse con él en el parque? Aquel chico tenía un descaro inmenso.
