– ¿Qué…? Ah, la foto. No suelo tenerla ahí -se apresuró a explicar Luke, fingiendo querer retirarla precipitadamente antes de que ella se le adelantara.

– ¿Papá? -leyó Dominique-. ¿Me has estado ocultando algún secreto, Luke? ¿Es esta tu ex mujer?

– No, Pippa y yo nunca hemos estado casados. La conocí en Londres, cuando estuve trabajando allí hace once años. Sigue viviendo en Inglaterra.

– La niña no se te parece. ¿Cómo sabes que es tuya?

– Confío plenamente en Pippa. Además, Josie y yo nos comunicamos por Internet.

Solo cuando ya era demasiado tarde se dio cuenta Luke de la suprema idiotez de aquel comentario. Dominique dejó a un lado la foto y lo miró con expresión cariñosa.

– ¿Estás seguro de que lleva tus genes… porque hablas con ella por Internet? Yo creía que para eso se necesitaba una prueba de ADN.

– No quería decir eso.

– Cariño, no me tomes por tonta.

No. Había sido un gran error. Los ojos de Dominique parecían dardos punzantes.

– Josie es mi hija -repitió-. Tenemos una buena relación y…

– ¿Por Internet? Vaya, hombre, ahora va a resultar que estás muy unido a ella.

– Se puede decir que lo estoy, teniendo en cuenta que vivimos en continentes distintos -replicó Luke.

– Luke, de verdad, todo esto no es necesario. No hace falta que mientas.

– ¿A qué te refieres?

– A que esta niña no es más hija tuya que mía. Probablemente ni siquiera conoces a la madre. Supongo que has comprado esta fotografía en alguna tienda de baratillo y que has escrito tú mismo esas palabras. Ha sido una idea muy ingeniosa lo de poner «y Josie» con un tipo de letra distinto, pero tú siempre has sido muy cuidadoso con los detalles.

Luke aspiró profundamente. Aquello no estaba saliendo bien. Le tomó una mano.

– Dominique, corazón…

– Luke, no pasa nada. Lo comprendo.



13 из 166