Brett la miró largamente obligándola a rectificar-. Tendrás que llevar un vendaje en las costillas y estarás tiesa durante una semana poco más o menos. Ha dicho el médico que no habrá secuelas. -Como era la única buena noticia que podía dar, completó el informe del médico-: Dentro de unos días te quitarán los alambres. Es sólo una fisura. Y los dientes están bien. -Al ver el escaso consuelo que la noticia procuraba a Brett, agregó-: La nariz, también. -Seguía sin aparecer la sonrisa-. No te quedarán cicatrices: cuando baje la hinchazón, estarás perfectamente. -Flavia no habló de las cicatrices que le quedarían en la espalda ni de lo que tardarían en borrarse las marcas de la cara.

De pronto, Brett se sintió exhausta por esta breve conversación y el sueño volvió a invadirla.

– Vete a casa un rato, Flavia. Yo dormiré un poco y… -Su voz se apagó antes de que pudiera terminar la frase. Ahora dormía. Flavia se recostó en la silla y se quedó contemplando la cara que descansaba de lado en la cama. Durante aquel día y medio, los hematomas de la frente y las mejillas se habían puesto casi negros, y un párpado seguía hinchado, lo mismo que el labio inferior, alrededor del corte vertical abierto.

Habían mantenido a Flavia fuera de la sala de urgencias a la viva fuerza, mientras los médicos curaban a Brett las heridas de la espalda y le vendaban el tórax. Tampoco estuvo presente mientras le inmovilizaban los maxilares con finos alambres. Ella se había paseado por los largos pasillos del hospital uniendo sus temores a los de los otros pacientes y familiares que deambulaban como ella, se agolpaban en el bar o contemplaban el patio desde las ventanas. Había estado paseando durante una hora y había pedido tres cigarrillos a otras tantas personas, los primeros que fumaba en diez años.

Desde última hora de la tarde del domingo, había estado junto a la cama de Brett, esperando que despertara, y una sola vez había ido al apartamento, el día anterior, únicamente para ducharse y llamar por teléfono dando el pretexto de una supuesta enfermedad que le impediría cantar en La Scala esta noche.



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