Persistieron en su labor y, seguramente, aquella perseverancia fue lo que acabó provocando un cambio en los corazones de los britanni. Hasta entonces, para algunos de los britanni el latín era la lengua de la gente educada, culta, la que tenía a su cargo el gobierno y la instrucción del pueblo. A partir de entonces, pasó a ser también el lenguaje en el que se recogían los hechos de aquel dios extraño que había muerto voluntaria y, sobre todo, mansamente. No sólo eso. También era la lengua en la que cantaban a aquel nuevo dios, en la que realizaban los ritos sagrados y en la que introducían a sus hijos en el número de sus fieles. En menos de un siglo, aquella fe logró lo que no habían conseguido las legiones, convertir el latín en una lengua popular, aunque -todo hay que decirlo- no todos la hablaran con la misma pureza.

También sucedió algo inesperado en Britannia y es que las viejas familias comenzaron a mezclarse con los romanos. No es que no hubiera sucedido eso de vez en cuando antes, pero, por regla general, las uniones no habían pasado de ser contubernios no siempre reconocidos por la ley. Ni siquiera cuando el emperador Caracalla convirtió en ciudadanos romanos a todos los habitantes del imperio, las circunstancias cambiaron de manera sustancial, pero ahora, acudiendo a los mismos templos a orar y adorando al mismo Dios, resultó cada vez más difícil mantener las barreras existentes entre britanni y romanos. Al cabo de unas décadas, no faltaban los habitantes de la isla que procedían de familias romanas que se habían asentado siglos atrás en Britannia o de estirpes mezcladas en las que jóvenes pelirrojas hablaban en las dos lenguas o jóvenes rubios lamentaban que las águilas de las legiones pudieran abandonar la tierra de sus antepasados. Yo venía de una de esas familias. Digo de una y no de dos, porque nunca se supo a ciencia cierta quién era mi padre.

Sé -a fondo se han ocupado de que lo sepa- que no pocos afirman ahora que fui engendrado por un íncubo, uno de esos demonios que descargan su lascivia antinatural sobre las mujeres y que incluso, en algunos casos, pueden tener hijos.



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