

Christine Feehan
Asesina Oscura
Nº 20 de la Serie Oscura-Cárpatos
Capítulo 1
El remolino de niebla veló las montañas y se arrastró hasta el profundo bosque, ensartando capas de blanco a través de los árboles cargados de nieve. Profundas depresiones llenas de nieve ocultaban la vida bajo la capa de cristales de hielo y a lo largo de las orillas de la corriente. Los arbustos y los campos de hierba se alzaban como estatuas, congelados en el tiempo. La nieve daba al mundo un tinte azulado. El bosque, donde colgaban carámbanos y la corriente de agua estaba congelado en formas extrañas, parecía un misterioso y extraño mundo.
Limpio, frío y vigorizante, el cielo de la noche relucía con el brillo de las estrellas, y una luna llena resplandeciente rociaba de luz plateada el suelo congelado. Las sombras silenciosas resbalaban por los árboles y los arbustos cubiertos de hielo, moviéndose con absoluta cautela. Unas grandes patas dejaban rastros en la nieve, de unos buenos quince centímetros de diámetro y en una sola fila, el rastro serpenteaba entre los árboles y la espesa maleza.
Aunque parecían en buena forma, fuertes, con músculos de acero curvándose bajo la piel gruesa, los lobos tenían hambre y necesitaban alimento para mantener a la manada viva a través del largo y brutal invierno. El alfa se detuvo repentinamente, quedándose muy quieto, olfateando el rastro a su alrededor, levantando la nariz para olisquear el viento. Los otros se detuvieron, sólo fantasmas, sombras silenciosas que se abrieron en abanico inmediatamente. El alfa se adelantó, permaneciendo a favor del viento mientras los otros se agachaban, esperando.
A un metro de distancia, un gran pedazo de carne cruda yacía en el sendero, fresca, el olor vagaba por el aire tentadoramente hacia el lobo.
