

Batya Gur
Asesinato en directo
Traducción del hebreo de Ana María Bejarano, Aharon Klaus y Elisa Martín Ortega
Título original: Retsaj: metsalmim
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Michael Ohayon dejó bajo la cama el pesado volumen de Un buen partido, que lo tenía absorbido desde hacía ya varias semanas, sobre todo desde las dos últimas, ya de vacaciones. ¿Cómo se puede escribir una novela así y vivir al mismo tiempo? Qué cercanos y apropiados le parecían de pronto los reproches que solían hacerle las mujeres con las que había mantenido alguna relación, reproches que más de una vez había oído también a su único hijo, acerca de cómo, cuando estaba ocupado en un caso, se dejaba absorber por su trabajo y se volvía totalmente inaccesible. Ahora sentía que crear con la pluma una realidad o investigar sobre ella eran actividades que exigían un esfuerzo análogo y provocaban la misma ansiedad.
Un ruido brusco en el pasillo interrumpió sus pensamientos. Se precipitó hacia allá y luego al cuarto de baño. Había dejado abierta la puerta del armarito que estaba debajo del lavabo, para que no se formara moho a causa de la humedad. El cubo que había colocado bajo el lavabo estaba volcado, como si un gato hubiera pasado por allí. Pero no había ningún gato. Las ventanas permanecían cerradas y las persianas bajadas, la lluvia golpeaba con fuerza y se había formado un charco de agua turbia junto a la puerta de la calle. No pudo explicarse por qué el cubo se había volcado. «El Efecto Mariposa», habría dicho Tsila, de haber estado allí. Y Balilti, al oírla, seguramente le habría replicado molesto: «¿Otra vez el efecto? ¿Otra vez la mariposa? ¿No te aburres de eso? ¿Es que no hay más explicaciones? Por una vez, di: "no lo sé"». Michael regresó al dormitorio y miró la cajetilla llena de cigarrillos que tenía sobre la mesilla de noche, junto a la lámpara de lectura.
