Batya Gur


Asesinato En El Kibbutz

Un caso comunitario

Traducción de María Corniero

Título original: Murder on a Kibbutz. A Communal Case

Para Amos


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Junto a la entrada del kibbutz, en una explanada, habían apilado grandes balas de heno formando un inmenso muro dorado. Los espacios libres entre las balas estaban llenos de apretados ramos de flores. Alguien había puesto gran interés en que diera la impresión de que las flores habían brotado allí por generación espontánea. Bandas azules de un cielo despejado asomaban por algunas grietas del muro. Aarón sonrió al imaginar la batalla que habría librado Srulke por cada una de aquellas flores. La petición de aquel tributo floral le habría hecho encorvarse, torcer el gesto y fruncir los labios en su rostro atezado y surcado de arrugas, queriendo disimular su amor propio a la vez que manifestaba su oposición al despilfarro. ¿Quién habría sido la encargada de extraerle el tributo en esta ocasión?, pensaba Aarón. En otros tiempos siempre se lo encomendaban a Esti, pero después de haberla visto hoy en el comedor, anquilosada y marchita, y de recordar con amargura la delicada silueta y la encantadora gracia con que antaño conseguía engatusar a Srulke, Aarón supo que esta vez no la habrían enviado a ella. Cada pocos años cambiaban de emisaria, pero siempre había de ser alguien que arrancara a Srulke el mismo comentario: «Es una muchacha dulce y refinada, nada que ver con las sabras

Aarón vio el esplendor de las grandes rosas, distinguió el amarillo y el rojo de las gerberas, el púrpura de los dragones, el modesto blanco de las margaritas, pero, como siempre, el marrón de la tierra polvorienta, aún más acentuado por el tono dorado del heno, se imponía sobre el colorido de las flores.



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