

Joyce Carol Oates
Ave del paraíso
Para Charlie Gross.
Well love they tell me is a fragile thing It's hard to fly on broken wings I lost my ticket to the promised land Little bird of heaven right here in my hand.
Me dicen que el amor es algo frágil, difícil es volar con alas rotas perdí el billete hacia la tierra prometida ave del paraíso que en mi mano reposa.
«Little Bird of Heaven», interpretada por Reeltime Travelers
PRIMERA PARTE
1
¡Lo que mi corazón ansiaba! De esto hace ya mucho tiempo.
– No puedo entrar contigo, Krista. Pero te prometo que no me marcharé hasta que estés sana y salva dentro de casa.
Aquel atardecer de noviembre íbamos en coche siguiendo el curso del Black River, al sur de Herkimer County, en el Estado de Nueva York, al oeste y un poquito al sur de la ciudad de Sparta, en una época ya muy lejana, envueltos en niebla y con un olor a humedad ligeramente metálico: el río, la lluvia.
Hay entre nosotras, las hijas -hijas para siempre, a cualquier edad-, algunas que en lugar de encontrar desagradables los olores -con toda probabilidad gemelos, enlazados- del humo de tabaco y de los licores, los consideran atractivos en extremo, incluso seductores.
Seguíamos, en coche, el curso del río para que papá me devolviera a casa. Aquel varón era Edward Diehl -anteriormente «Eddy Diehl», un nombre que alcanzó cierta notoriedad en Sparta por aquellos años-, el «Eddy Diehl» que seguiría siendo mi padre hasta la noche en que su cuerpo quedó acribillado por dieciocho proyectiles que disparó, en un espacio de diez segundos, un improvisado pelotón de ejecución formado por policías locales.
