
Azul arranca de la dedicatoria «para Storni, esta historia que le pertenece» que evoca a la más venerada suicida del amor de nuestra lengua, Alfonsina Storni, y es que la historia de amor entre dos enamorados separados por la edad, el ambiente y los gustos, Andrea y Martín, eje de la novela, guarda como la de Storni una semilla trágica que Regàs muestra a lo largo del relato, pero, a diferencia de la primera, Regàs da tiempo a que de la historia de Andrea y Martín Ures broten otros recursos que reserva el carácter del personaje femenino y que el mismo personaje va administrando a medida que despierta psicológicamente. Rosa Regàs lo expresa de manera tan minuciosa y acotable como dibujaría un cartógrafo una carta de marcar para uso de navegantes poco avezados.
El nombre de Andrea coincide con el de la protagonista de Nada, la novela de Carmen Laforet, primera ganadora del mismo premio, pero esta Andrea es una mujer profesional de éxito, casada, partidaria de vivir un amor paralelo con Martín Ures, quien se convertirá en su nueva y exclusiva pareja, mientras el joven «doncel» venido de una aldea en los prados de Sigüenza con ganas de volar a través de la profesión elegida, director de cine, da el salto a Nueva York, ciudad en la que sobrevive gracias a la sombra protectora y frágil de Andrea, que corre en su busca. A partir de ese momento, los logros profesionales de Martín son inversamente proporcionales al proceso de autodestrucción de la nueva pareja. Y es en este momento cuando los personajes se embarcan por unos pocos días en compañía de un par de amigos y un timonel en un pequeño crucero de recreo.
Coincide esta fase depredadora de la relación con el hecho de convivir en grupo en el pequeño crucero Albatros gobernado por el multilingüe magnate del cine Leonardus, viejo amigo de Andrea, con un pasado digno de las mejores novelas picarescas: de adolescente, Leonardus se ganó la vida en el puerto de Sidón y después entró en Nápoles escondido en un carguero chipriota, pero aquí hace de maestro en el arte de marear siempre flanqueado por una joven atractiva, Chiqui, y un muchacho danés a cargo del timón llamado Tom.
