"¿Qué dijo? " preguntó Belle, sentada ya al borde del sofá.

"No lo olvidaré nunca. Dijo: 'Si me corta la pierna, le juro por Dios, que lo encontraré y le cortaré la suya’. El doctor lo dejó en paz. Dijo que lo abandonaría para que muriera si eso era lo que quería. "

"Pero no murió," dijo Belle.

"No, no lo hizo. Pero estoy seguro de que ese fue el final de sus días como soldado. Lo cual, probablemente, fue lo mejor. Era un soldado magnífico, pero siempre tuve la sensación de que detestaba la violencia. "

"Qué raro," murmuró Emma.

"Sí, bueno, era un hombre interesante. Me caía bastante bien. Tenía un excelente sentido del humor cuando decidía mostrarlo. Pero, por lo general, era bastante silencioso. Y poseía el más estricto sentido del honor que he visto jamás. "

"Bueno, Alex," bromeó Emma. "Nadie puede ser más honorable que tú. "

"Ah, mi leal y encantadora esposa." Alex se adelantó y depositó un beso sobre la frente de Emma.

Belle se dejó caer hacia atrás en su asiento. quería oír más sobre John Blackwood, pero no parecía haber ninguna forma cortés de pedirle a Alex que contara más sobre él. La irritó admitirlo, pero no podía negar que estaba muy interesada en ese hombre tan inusual.

Belle era muy práctica y pragmática, y siempre había rechazado de plano engañarse a si misma.

John Blackwood la había intrigado esa tarde, pero ahora que conocía un poco más de su historia, la tenía fascinada. Cada pequeño detalle de él, desde el arco de su ceja al modo en que el viento agitó su pelo ligeramente ondulado, de repente, cobró un nuevo sentido.

Y su insistencia en caminar adquirió mucho más sentido. Después de luchar tan ferozmente para salvar su pierna, era natural que quisiera usarla. Le había parecido un hombre de principios. Un hombre en el que se podía confiar, del que se podía depender. Un hombre cuyas pasiones fluían profundamente.



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