
Belle estaba tan sorprendida por el giro de sus pensamientos, que, de hecho, sacudió la cabeza ligeramente. Emma notó el movimiento y le pregunto, "¿Te encuentras bien, Belle?”
"¿Qué? Oh, es solamente un pequeño dolor de cabeza. Más bien una punzada. Ya ha desaparecido. "
"Oh. "
"Probablemente es a causa de toda mi lectura," prosiguió Belle, aunque Emma parecía haber quedado totalmente convencida con la explicación anterior. "Tengo que esforzarme mucho para enfocar las palabras últimamente. Quizás debería hacer que me examinaran los ojos. "
Si a Emma le sorprendió la repentina admisión de su prima de que su vista no era exactamente la que debería ser, no lo mencionó. "Excelente. Hay un doctor muy bueno en el pueblo. Veremos lo que puede hacer. "
Belle sonrió y dio un sorbo a su té. Estaba helado. Y entonces Emma dijo algo maravilloso."¿Sabes lo que deberíamos hacer?" dijo a su marido. "Deberíamos invitar a este John Blake… "
"John Blackwood," la corrigió Belle, rápidamente.
"Lo siento, a ese John Blackwood a cenar. Con Belle aquí estaríamos emparejados para la cena y no tendremos que buscar por ahí a otra mujer para completar el número de invitados. "
Alex posó su taza. "Una idea excelente, mi amor. Creo que me gustaría renovar nuestra amistad. "
"Solucionado, entonces," dijo Emma, con tono resuelto. "Voy a enviarle una nota, ¿o prefieres ir tu mismo a invitarlo en persona?”
"Creo que iré. Estoy impaciente por verlo de nuevo, y además, sería una grosería de mi parte no ir teniendo en cuenta que me salvó la vida. "
Emma palideció. "¿Qué?”
Una comisura de la boca de Alex se alzó levemente en una sonrisa avergonzada. "Sólo una vez, mi amor, y no hay ninguna razón para preocuparse por ello ahora. "
La mirada que la pareja compartió en aquel momento fue tan tierna que resultaba casi doloroso para Belle mirarlos. Excusándose quedamente, se marchó del estudio y subió a su habitación donde las últimas páginas del Cuento del Invierno la esperaban.
