
¿John Blackwood había salvado la vida a Alex? Apenas podía entenderlo. Al parecer había mucho más en su nuevo vecino además de su bastante grosera fachada.
John Blackwood tenía secretos. Belle estaba segura de eso. Apostaría a que la historia de su vida avergonzaría las narraciones de Shakespeare. Lo único que tenía que hacer era investigar un poco. Esta excursión al campo podía resultar más emocionante de lo que había esperado.
Por supuesto, no iba a ser capaz de descubrir ninguno de sus secretos hasta que se hiciera amiga suya. Y él había dejado bastante claro que ella no le gustaba demasiado.
Y eso era condenadamente irritante.
Capítulo Dos
Belle despertó a la mañana siguiente con el desagradable sonido de Emma vomitando. Girándose en la cama, abrió los ojos y vio a su prima inclinada, de rodillas, sobre un orinal. Belle hizo una mueca ante la visión y murmuró, "Qué modo tan encantador de comenzar el día. "
"Buenos días a ti también," bufó Emma, levantándose y agarrando una jarra de agua que había sobre una mesa cercana. Se sirvió un vaso y tomó un trago.
Belle se sentó y miró cómo su prima se enjuagaba la boca. "No imagino por qué no puedes hacer esto en tu propia habitación," dijo finalmente.
Emma le lanzó una mirada enojada mientras hacía gárgaras.
"Las náuseas son algo normal, ya lo sabes," prosiguió Belle, impertérrita. "No creo que Alex se extrañe demasiado si enfermas en tu propia habitación. "
La expresión de Emma era definitivamente malhumorada cuando escupió el agua en el orinal. "No vine aquí para evitar a mi marido. Creéme, me ha visto muchas veces con nauseas en las últimas semanas. “Suspiró." Me parece que le vomité encima de un pie el otro día. "
