Un poco después, el rostro de Emma había recobrado su color natural, y suspiró. "Vaya. Me siento mucho mejor ahora. Es asombroso lo rápidamente que esta enfermedad desaparece. Es lo único que lo hace soportable. "

Una criada entró llevando una bandeja con chocolate y bollos. Dejó la bandeja sobre la cama, y las dos jóvenes se colocaron a ambos lados.

Belle contempló a Emma mientras irreflexivamente esta daba un sorbo a su chocolate. "Emma, ¿puedo preguntarte algo?”

"Por supuesto. "

"¿Y serás sincera en tu respuesta?”

Una comisura de la boca de Emma se curvó. "¿Cuándo me has visto no ser sincera?”

"¿Soy agradable?”

Emma pudo coger la servilleta justo a tiempo para evitar el escupir su chocolate por todas las sabanas de Belle. "¿Disculpa?”

"No creo resultar desagradable. Quiero decir que creo que a la mayoría de las personas les gusto. "

"Sí," dijo Emma, despacio. "Lo haces. A todo el mundo. No creo haber conocido nunca a alguien a quien no gustaras. "

"Exactamente," ratificó Belle. "Probablemente a unos cuantos les resulto indiferente de una u otra forma, pero creo que es bastante raro que haya alguien a quien realmente le disguste mi persona. "

"¿A quién no le gustas, Belle?”

"A tu nuevo vecino. John Blackwood. "

"Oh, bueno. Apenas hablaste con él más de cinco minutos, ¿no? "

"Sí, pero… "

"Entonces no puede haberte tomado aversión tan rápidamente. "

"No sé. Me parece que sí lo hizo."

"Estoy segura de que te equivocas."

Belle negó con la cabeza, con expresión perpleja. "No lo creo."

"¿Sería tan terrible que no le cayeras bien?”

"Es solo que no me gusta la idea de no gustar a alguien. ¿Me hace eso ser terriblemente egoísta? "

"No, pero…”

"Todo el mundo cree que soy una persona agradable. "

"Sí, lo eres, pero…"

Belle se cuadró de hombros. "Esto es inaceptable. "



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