
"El Duque de Ashbourne, milord. Me tomé la libertad de hacerlo pasar al salón azul. "
John sonrió. "Ashbourne está aquí. Espléndido." No se había percatado de que su viejo amigo del ejército vivía tan cerca cuando compró Bletchford Manor, pero esto era una ventaja añadida. Giró y se disponía a descender los pocos escalones que había logrado subir, antes de hacer un alto, desconcertado. "Infiernos, Buxton," gimió. "¿Dónde está el salón azul?"
"Segunda puerta a su izquierda, milord."
John caminó por el vestíbulo y abrió la puerta. Tal y como pensaba, no había ni un solo retazo de azul en el cuarto. Alex se apoyaba contra el marco de una ventana, mirando los campos que lindaban con su propia finca.
"¿Tratando de imaginar cómo convencerme de que el huerto de manzanas del linde cae en tu lado de la propiedad?" bromeó John.
Alex se giró. "Blackwood. Es un condenado placer volver a verte. Y el huerto está en mi lado de la propiedad."
John enarcó una ceja. "Tal vez he estado tratando de imaginar como birlártelo."
Alex sonrió. "¿Cómo estás? ¿Y por qué no me has visitado para saludarme? Ni siquiera sabía que habías comprado este lugar hasta que Belle me lo dijo ayer por la tarde."
Así que la llamaban Belle. Eso lo satisfizo. Y ella les había hablado de él. John se sintió absurdamente feliz por ello, aunque dudaba que ella hubiera tenido algo agradable que decir. "Pareces olvidar que se supone que uno no se presenta de visita en la residencia de un duque a menos que el duque lo haya invitado primero."
"Bueno, Blackwood, creía que estábamos por encima de las trivialidades de la etiqueta a estas alturas. Un hombre que ha salvado mi vida es bienvenido de visita en cualquier momento que le plazca."
John enrojeció ligeramente, recordando la vez en que había disparado a un hombre que iba a apuñalar a Alex por la espalda. "Cualquiera habría hecho lo mismo," dijo suavemente.
Una comisura de la boca de Alex se alzó al recordar a los hombres que habían embestido a John cuando inutilizó a su atacante. John había recibido una cuchillada en el brazo por su valentía. "No", dijo Alex, finalmente. "No creo que cualquiera hubiera hecho lo mismo." Se enderezó. "Pero basta de hablar de la guerra. Prefiero no extenderme sobre el tema. ¿Cómo estás?"
