
Norwood inclinó la cabeza.
"¿Norwood, no ha vuelto Belle aún?"
La voz femenina flotó a través del aire, y Belle oyó los pasos de su prima repiqueteando a lo largo del suelo del pasillo que conducía al vestíbulo.
"Está empezando a llover mucho." Emma apareció por la esquina del pasillo. "¡Oh bien! Ya has regresado."
"Un poco húmeda, pero no tanto como la ropa," dijo Belle alegremente.
"Te dije que iba a llover."
"¿Te sientes responsable de mí ahora que eres una anciana matrona casada?"
Emma hizo una mueca, que le indicó exactamente lo que pensaba de eso. "Pareces una rata ahogada," dijo simplemente.
Belle hizo una mueca igualmente desagradable. "Me cambiaré de ropa y bajaré a tomar el té en un momento. "
"En el estudio de Alex," la avisó Emma. "Hoy lo tomará con nosotras. "
"Oh, bien. En seguida bajo. "
Belle subió las escaleras y recorrió el laberinto de pasillos que conducían a su habitación. Rápidamente se quitó el empapado traje de montar, cambiándolo por un vestido de un suave azul, y regresó abajo. La puerta al estudio de Alex estaba cerrada y oyó risitas, así que sabiamente llamó con los nudillos antes de entrar. Hubo un momento de silencio y luego Emma gritó, "¡Adelante!”
Belle sonrió para sus adentros. Estaba aprendiendo más y más sobre el amor conyugal a cada minuto. Menuda chaperona había resultado Emma. Ella y Alex no podían mantener las manos apartadas el uno del otro siempre que creían que nadie miraba. La sonrisa de Belle se hizo más amplia. Ella no estaba segura sobre los detalles de cómo hacer bebés, pero tenía el presentimiento de que todo ese toqueteo tenía bastante que ver con que Emma estuviera ya embarazada. Belle abrió la puerta y entro en el enorme y muy masculino estudio de Alex. "Buenas tardes, Alex," dijo. "¿Qué tal tu día?”
"Bastante más seco que el tuyo, tengo entendido," dijo él, vertiendo un poco de leche en su té y desentendiéndose por completo del brebaje. "Tus rizos todavía gotean. "
