– Ha sido mi experiencia que las mujeres de la alta sociedad sólo se interesan en casarse por dinero y posición.

– Sí, pero es diferente…

Robert pensó que se trataba de un argumento bastante débil, y así lo dijo.

Su padre se pasó la mano por el pelo. -¿Cómo puede esta chica saber lo que siente por ti?¿Cómo podía puedes estar seguro que no está deslumbrada por tu título, tu riqueza?

– Padre, no es así.- Robert se cruzó de brazos. -Y me casaré con ella.

– Ti vas a cometer el más grande…

– ¡Ni una palabra más! -Explotó Robert. Era la primera vez que levantaba la voz a su padre. Se volvió a salir de la habitación.

– ¡Dile que te he dejado sin un céntimo!- Gritó Castleford. -A ver si ella tendrá tanto interés entonces. A ver si ella te ama cuando no tengas nada.

Robert se volvió, con los ojos entrecerrados ominosamente. -¿Me estás diciendo que he sido desheredado?-Preguntó, su voz escalofriantemente suave.

– Estás peligrosamente cerca de eso.

– ¿Estoy o no?- Tono Robert exigió una respuesta.

– Puede muy bien estarlo. No te enfrentes conmigo.

– Eso no es una respuesta.

El marqués se inclinó hacia delante, con los ojos fijos en Robert. -Si tuviera que decirte que este matrimonio con ella es, casi sin duda alguna, una pérdida extensa de tu fortuna, no te estaría mintiendo.

Robert odiaba a su padre en ese momento. -Ya veo.

– ¿Y tú?

– Sí.- Y entonces, casi como una ocurrencia tardía, agregó, -Señor.- Fue la última vez que se dirigió a su padre con ese título de respeto.

Capítulo 3

Tap, tap, tap, tap. Victoria se despertó, y se sentó en menos de un segundo.

– Victoria- llegó el susurro entre dientes desde su ventana.

– ¿Robert?- Ella se arrastró fuera de la cama y se asomó.



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