Claudia se volvió pasa mirar a su supervisora, la señorita Eunjce Perkins.

La idea de trabajar como paje de Santa Claus era humillante, pero tener que llevar aquel disfraz sería una tortura.

– Tiene que haber otra cosa que pueda ponerme. Algo de algodón… o de poliéster incluso.

La señorita Perkins tomó un gorrito puntiagudo y se lo puso en la cabeza. Genial. Parecía recién salida de una película de Navidad con Robin Hood corno protagonista.

– Theodore Dalton diseñó este traje en 1949. Fue después de la guerra, cuando todos los soldados volvían a casa-explicó Eunice, mostrándole unos botines de fieltro con la punta hacia arriba y adornados con cascabeles-. Aquí están sus botines, querida. Y la etiqueta con su nombre… se llamará Twinkie. También están Winkie, Dinkie y Blinkie.

– Twinkie? Cómo los bollos de crema?

– Es por los niños. Visitar a Santa Claus debe ser algo mágico para ellos-dijo Eunice.

– Pero yo no tendré que encargarme de los niños, ¿verdad? No se me dan muy bien. En serio, preferiría limpiar la casita de Santa Claus, quizá patrullar por la planta, hacer recados…

– Se encargará de dejar pasar a los niños de uno en uno. Mientras tanto, debe entretenerlos, contar chistes, historias de Navidad… ya sabe, para animarlos. No queremos a ningún niño llorando sobre las rodillas de Santa Claus.

– Hablando de Santa Claus… ¿qué sabe de él?-preguntó Claudia.

– Lo mismo que todo el mundo. Vive en el Polo Norte con la señora Claus y sus pajes. Tiene un trineo y ocho renos que tiran de él. Es un anciano encantador…

– No, no, no. Me refiero al hombre que se pasar por Santa Claus ¿Quién es?

– El Santa Claus de los almacenes Dalton es el auténtico Santa Claus-contestó Eunice Perkins-Y no deje que nadie la convenza de lo contrario.Venga, abróchese los botines y vamos a trabajar. Le presentaré a sus colegas.

Claudia no sabía si rascarse el cuello, porque le picaba la chaqueta o llorar por el estado en que se encontraba su carrera periodística. Reducida a pasearse por los almacenes con aquel disfraz, reducida da a ser llamada «Twínkie» por niños insoportables. Furiosa, se levantó la chaqueta de un tirón para rascarse la barriga.



13 из 104