II

Adamsberg se encontró con Violette Retancourt en la máquina de café. Permaneció algo rezagado, esperando que el más sólido de sus lugartenientes hubiera sacado su vaso de las ubres de la máquina; pues, en la imaginación del comisario, el aparato de las bebidas evocaba una vaca nutricia acurrucada en las oficinas de la Criminal, como una madre silenciosa que velara por ellos, y por esta razón le gustaba. Pero Retancourt se esfumó en cuanto le vio. Decididamente, pensó Adamsberg colocando un vasito bajo las ubres del distribuidor, no era su día.

Aquel día o cualquier otro, la teniente Retancourt era sin embargo un caso raro. Adamsberg nada tenía que reprochar a aquella mujer impresionante, treinta y cinco años, un metro setenta y nueve y ciento diez kilos, tan inteligente como poderosa, y capaz, como ella misma había expuesto, de usar su energía como mejor le conviniera. Y, en efecto, la diversidad de medios que Retancourt había demostrado en un año, con unos golpes de una potencia bastante terrorífica, había convertido a la teniente en uno de los pilares del edificio, la máquina de guerra polivalente de la Brigada, adaptada a todos los terrenos, cerebral, táctico, administrativo, de combate o de tiro de precisión. Pero a Violette Retancourt no le gustaba. Sin hostilidad, simplemente le evitaba.

Adamsberg recogió su vasito de café, dio unas palmadas a la máquina en señal de agradecimiento filial y regresó a su despacho, con el ánimo apenas molesto por el estallido de Danglard. No tenía la intención de pasar horas y horas apaciguando los temores del capitán, se tratara del boeing o de Camille. Habría preferido, simplemente, que no le hubiese comunicado que Camille se encontraba en Montreal, hecho que ignoraba y que perturbaba levemente su escapada quebequesa. Habría preferido que no hubiese reavivado imágenes que enterraba en los márgenes de sus ojos, en el dulzón limo del olvido, hundiendo los ángulos de los maxilares, difuminando los labios infantiles, envolviendo en gris la piel blanca de aquella muchacha del norte.



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