
– ¿Sí?
– O'Dell, soy Cunningham.
Maggie se pasó los dedos por la masa húmeda de pelo corto y oscuro y se enderezó.
– Buenas tardes. ¿Qué ocurre?
– Acabo de recibir una llamada de la oficina de Omaha. Han encontrado el cadáver de un niño. Algunas de las heridas son características de un asesino en serie que operó en la misma zona hace cosa de seis años.
– ¿Y otra vez está haciendo de las suyas? -Maggie empezó a dar vueltas.
– No, el asesino en serie era Ronald Jeffreys. No sé si recuerdas el caso. Asesinó a tres niños…
– Sí, me acuerdo -lo interrumpió, porque sabía que Cunningham detestaba las explicaciones-. ¿No fue ejecutado en junio, o julio, de este año?
– Sí… Sí, en julio, creo -parecía cansado.
Aunque era sábado por la tarde, Maggie lo imaginaba en su despacho, tras los montones de papeles de su escritorio. Podía oír cómo movía las hojas. Conociendo al director Kyle Cunningham, ya tenía la ficha completa de Jeffreys desplegada ante sus ojos. Mucho antes de que Maggie empezara a trabajar a sus órdenes en la Unidad Científica de Comportamiento Criminal, le habían puesto el apelativo cariñoso de Halcón porque no se le escapaba nada. Sin embargo, últimamente, parecía que su agudeza le costara preciadas horas de sueño.
– Entonces, puede que sea un imitador -se detuvo y abrió varios cajones en busca de un papel y un bolígrafo, pero sólo encontró paños de cocina bien doblados, utensilios estériles alineados en irritante orden. Hasta los más dispares, como el sacacorchos y el abrelatas, yacían en sus rincones respectivos, sin tocarse ni solaparse. Sacó un reluciente cucharón y lo colocó al revés, cerciorándose de que quedara atravesado. Satisfecha, cerró el cajón y siguió dando vueltas.
– Podría ser un imitador -dijo Cunningham en tono distraído, y Maggie lo imaginó leyendo el expediente mientras hablaba, con una pequeña arruga de preocupación entre las cejas y las gafas caídas sobre la nariz-. Podría ser un asesinato aislado. La cuestión es que han solicitado la ayuda de un experto en perfiles. En concreto, Bob Weston me ha pedido que fueras tú.
