
– Tengo que pasar antes por mi nuevo despacho. Me dejé allí el chubasquero.
Cal recogió el sombrero de la mesa y siguió a su amigo por el vestíbulo. Giraron a la izquierda y avanzaron por un pasillo hasta detenerse en la segunda puerta que había a la derecha. Cuando Jeff la abrió, chasqueó la lengua en señal de disgusto antes de ponerse el chubasquero y el sombrero.
– No te preocupes, ya has oído al jefe: tendrás muy pronto en la puerta un letrero con tu nombre.
El despacho de Cal estaba en el otro extremo del pasillo. Paul Thomas había hablado con él desde allí infinidad de veces durante aquellos años. No tenía ninguna prisa por verlo.
CAPÍTULO 02
EL APARCAMIENTO estaba casi lleno cuando Alex entró en la oficina de correos. El cartero entregaba la correspondencia de sus padres en el rancho, pero ella tenía su propio apartado de correos.
Hacía ya una semana que su padre había vuelto de Yosemite. Había ido a las oficinas centrales del parque y había dejado el sobre en la bandeja de entrada del responsable del programa de voluntariado. Lo único que se podía hacer ya era esperar la respuesta.
Cuando abrió el buzón y no vio más que los montones de folletos de viajes y la propaganda odiosa de costumbre, sintió una gran desilusión. Se dirigió a la papelera más cercana pero, por fortuna, en el último instante vio que entre dos folletos estaba el sobre que andaba buscando.
Servicio de Parques Nacionales.
Alex tiró todo lo demás a la papelera y luego abrió el sobre con manos temblorosas.
«Por favor, por favor, que sean buenas noticias», pensó.
Estimada señorita Harcourt,
Le agradecemos el interés que muestra por participar como voluntaria en el programa de verano del Parque Nacional de Yosemite. Nuestra oficina ha estudiado su solicitud, pero siguiendo las directrices de nuestro departamento de selección, antes de tomar ninguna decisión debe usted reunirse en persona con el jefe del programa de voluntariado. Dicha entrevista tiene por objeto asegurar que reúne el perfil requerido para este parque.
