
Ansioso Beager formaba de tal manera parte de la letrina que uno se olvidaba de que estaba allí. Era un jovencito de rostro redondo, que siempre sonreía, cuyas mejillas nunca perdían su rojizo brillo, y cuya sonrisa se veía tan fuera de lugar allí en Campo León Trotsky que todo el mundo deseaba matarlo hasta que se acordaba de que estaba loco. Debía de estarlo, porque siempre estaba ansioso por ayudar a sus compañeros, y se había prestado voluntario para una limpieza permanente de la letrina. Y no solo era eso, sino que además le gustaba limpiar las botas, y se había ofrecido a hacerlo a uno tras otro de sus camaradas, hasta que al final limpiaba las botas de todos los componentes del pelotón, cada noche. En cualquier momento que estuvieran en los barracones siempre se podía hallar a Ansioso Beager acurrucado al extremo de los tronos que era su dominio personal, rodeado por montones de zapatos, sacándoles brillo con diligencia, mientras su rostro estaba iluminado por una sonrisa. Permanecía allí aún después de que apagaran las luces, trabajando a la luz de una vela colocada sobre un pote de crema para el calzado, y habitualmente se levantaba antes que los demás por la mañana, acabando su trabajo voluntario y aún sonriendo. A veces, cuando las botas estaban muy sucias, trabajaba durante toda la noche. El chico estaba obviamente loco, pero nadie lo denunciaba porque limpiaba muy bien las botas, y todos rezaban para que no muriese exhausto antes de que terminasen su entrenamiento como reclutas.
— Bueno, si eso es lo que quieren decir, ¿por qué no ponen simplemente «Odiad más al enemigo»? — se quejó Bill. Apuntó con el pulgar a la pared más lejana, donde había un cartelón con el título CONOCED AL ENEMIGO. Representaba una ilustración a tamaño natural de un chinger, un saurio de dos metros diez de altura que se parecía mucho a un canguro verde cubierto de escamas y con cuatro brazos, pero con cabeza de cocodrilo —. ¿Quién iba a ser la hermana que se quisiese casar con una cosa así? ¿Y qué iba a hacer una cosa así con una hermana, excepto quizá comérsela?
