"Quién sabe si me está probando." Estaba resuelta a ir hasta el fin con aquella experiencia y procuraba demostrar que todo lo que estaba ocurriendo -inclusive las caminatas en circulo- eran cosas perfectamente normales.

Había venido desde muy lejos y había esperado mucho aquel encuentro. Dublín quedaba a casi 150 kilómetros de distancia y los autobuses hasta aquella aldea eran incómodos y salían en horarios absurdos. Tuvo que levantarse temprano, viajar tres horas, preguntar por él

en la pequeña ciudad, explicar lo que deseaba con un hombre tan extraño. Finalmente le indicaron la zona del bosque donde él acostumbraba estar durante el día, pero no sin antes alguien prevenirla de que él ya había intentado seducir a una de las mozas de la aldea.

"Es un hombre interesante", pensó para sí. El camino ahora era una subida y ella comenzó a desear que el sol se demorase aún un poco más en el cielo. Tenía miedo de resbalar en las hojas húmedas que estaban en el suelo.

– ¿Por qué quieres aprender magia?

Brida se alegró de que el silencio se rompiera. Repitió la misma respuesta de antes.

Pero a él no le satisfizo.

– Quizá quieras aprender magia porque es misteriosa y oculta. Porque tiene respuestas que pocos seres humanos consiguen encontrar en toda su vida. Pero, sobre todo, porque evoca un pasado romántico.

Brida no dijo nada. No sabía qué decir. Se quedó deseando que él volviese a su silencio habitual porque tenía miedo de dar una respuesta que no gustase al Mago.

Llegaron finalmente a lo alto de un monte, después de atravesar el bosque entero. El terreno allí tornábase rocoso y desprovisto de cualquier vegetación, pero era menos resbaladizo, y Brida acompañó al Mago sin ninguna dificultad.

Él se sentó en la parte más alta y pidió a Brida que hiciese lo mismo.

– Otras personas ya estuvieron aquí antes -dijo el Mago-. Vinieron a pedirme que les enseñase magia. Pero yo ya enseñé todo lo que necesitaba enseñar, ya devolví a la Humanidad lo que ella me dio. Hoy quiero quedarme solo, subir a las montañas, cuidar las plantas y comulgar con Dios.



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