El Mago paró de hablar por algunos instantes. Incluso antes de preguntar, tuvo miedo de la respuesta de la joven. Su venida, aquella tarde, significaba el final de una etapa en la vida de ambos. El lo sabía, porque conocía las tradiciones y los designios de los Maestros. La necesitaba tanto como ella a él. Pero ella debía decir la verdad en aquel momento; era la única condición.

Ahora respóndeme con toda franqueza -dijo, al fin, tomando coraje-. ¿Dejarías todo lo que aprendiste hasta entonces, todas las posibilidades y todos los misterios que el mundo de la magia te podría proporcionar, para quedarte con el hombre de tu vida?

Brida desvió los ojos de él. A su alrededor estaban las montañas, los bosques y, allí abajo, la pequeña aldea comenzaba a encender sus luces. Las chimeneas humeaban, dentro de poco las familias estarían reunidas en torno a la mesa para cenar. Trabajaban con honestidad, temían a Dios y procuraban ayudar al prójimo. Sus vidas estaban explicadas, eran capaces de entender todo lo que pasaba en el Universo, sin jamás haber oído hablar de cosas como la Tradición del Sol y la Tradición de la Luna.

– No veo ninguna contradicción entre mi búsqueda y mi felicidad -dijo ella.-

Responde a lo que te he preguntado -los ojos del Mago estaban fijos en los de ella-. ¿Abandonarías todo por esa persona?

Brida sintió unas ganas inmensas de llorar. No era apenas una pregunta, era una elección, la elección más difícil que las personas tienen que hacer en toda su vida. Ya había pensado mucho sobre esto. Hubo una época en que nada en el mundo era tan importante como ella misma. Tuvo muchos novios, siempre creyó que amaba a cada uno de ellos, y siempre vio al amor acabarse de un momento a otro. De todo lo que conocía hasta entonces, el amor era lo más difícil. Actualmente estaba enamorada de alguien que tenía poco más que su edad, estudiaba Física y veía al mundo de manera totalmente diferente a la de ella. Nuevamente estaba creyendo en el amor, apostando a sus sentimientos, pero se había decepcionado tantas veces que ya no estaba segura de nada. Pero, aun así, ésta continuaba siendo la gran apuesta de su vida.



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