Cesonia (en un grito). No podrás negar el amor.

Calígula (estallando y con voz llena de rabia). ¡El amor, Cesonia! (La toma por los hombros y la sacude.) He aprendido que no es nada. El otro tiene razón: ¡el Tesoro público! Lo oíste, ¿verdad? Todo empieza con eso. ¡Ah, por fin voy a vivir ahora! Vivir, Cesonia, vivir es lo contrario de amar. Te lo digo yo y te invito a una fiesta sin medida, a un proceso general, al más bello de los espectáculos. Y necesito gente, espectadores, víctimas y culpables.

Se precipita hacia el gong y empieza a darle, sin tregua, golpes redoblados.

Calígula (sin dejar de golpear). Haced entrar a los culpables. Necesito culpables. Y todos lo son. (Siempregolpeando.) Quiero que entren los condenados a muerte. ¡Público, quiero tener público! ¡Jueces, testigos, acusados, todos condenados de antemano! ¡Ah, Cesonia, les mostraré lo que nunca han visto, el único hombre libre de este imperio!

Al sonido del gong, el palacio se llena poco a poco de rumores que aumentan y se acercan. Voces, ruidos de armas, pasos y pataleos. CALÍGULA ríe y sigue golpeando. Los Guardias entran y salen.

Calígula (golpeando). Y tú, Cesonia, me obedecerás. Me ayudarás siempre. Será maravilloso. Jura que me ayudarás, Cesonia.

Cesonia (enajenada, entre dos golpes de gong). No necesito jurar, porque te amo.

Calígula (siempre golpeando). Harás todo lo que te diga.

Cesonia (en el mismo tono). Todo, Calígula, pero detente.

Calígula (golpeando). Serás cruel.

Cesonia (llorando). Cruel.

Calígula (golpeando). Fría e implacable.



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