
Los otros salen lentamente. Calígula sigue a Mucio con la mirada.
ESCENA X
Quereas. A tus órdenes, Cayo. ¿Hay algo que no marcha? ¿El personal es malo?
Calígula. No, pero las entradas no son buenas.
Mereya. Hay que aumentar las tarifas.
Calígula. Mereya, acabas de perder una ocasión de callarte. Dada tu edad, estas cuestiones no te interesan y no te pido opinión.
Mereya. Entonces, ¿por qué me has hecho quedarme?
Calígula. Porque en seguida necesitaré una opinión desapasionada.
Mereya se aparta.
Quereas. Si puedo hablarte del asunto con pasión, Cayo, diré que no hay que tocar las tarifas.
Calígula. Naturalmente, claro. Pero necesitamos aumentar las ganancias. Y ya expliqué mi plan a Cesonia, quien os lo expondrá. He bebido demasiado vino y empiezo a tener sueño.
Se tiende y cierra los ojos.
Cesonia. Es muy sencillo. Calígula crea una nueva condecoración.
Quereas. No veo la relación.
Cesonia. Sin embargo la hay. Esta distinción constituirá la Orden del Héroe Cívico. Recompensará a aquellos ciudadanos que más hayan frecuentado el prostíbulo de Calígula.
Quereas. Es luminoso.
Cesonia. Ya lo creo. Olvidaba decir que la recompensa se otorga todos los meses, después de examinar los bonos de entrada; el ciudadano que no haya obtenido una condecoración al cabo de doce meses es desterrado o ejecutado.
Lépido. ¿Por qué "o ejecutado"?
Cesonia. Porque Calígula dice que eso no tiene ninguna importancia. Lo esencial es que él pueda elegir.
Quereas. Bravo. El Tesoro Público sale hoy a flote.
Calígula abre a medias los ojos y ve que el viejo Mereya, aparte, saca un frasquito y bebe un trago.
