– ¿Por eso estabas tan enfadada? ¿Por qué no nos lo dijiste? Podíamos haber esperado a que te sacaran otra.

– Teníais prisa. Pero no importa.

Eve frunció el ceño.

– También podías haber conseguido este permiso el año pasado al cumplir los dieciséis. Nunca nos dijiste que querías tenerlo.

– Todo el año pasado estuviste muy agobiada por el trabajo. Y Joe estuvo yendo y viniendo de Macon durante meses por aquel caso de homicidio. Decidí que me lo sacaría a los diecisiete y que entonces todos podríamos disfrutarlo. Como he dicho, no importa. -Se giró hacia Joe-. Gracias por llevarme. Os lo recompensaré preparándoos una cena.

– No, ni hablar. -Joe salió del asiento del lado del conductor y sacó una bolsa de comestibles del capó-. Esto es una celebración y tú eres la invitada de honor. Voy a hacer unos filetes a la brasa. -Subió los escalones-. Ha sacado una puntuación perfecta en ese examen tan «fácil», Eve. Y ella tan pancha.

– No esperaba menos. -Eve miró el carné de conducir. La foto era muy buena. Sus ojos castaños resaltaban en esa cara triangular, más fascinante que bella. Eve siempre había pensado que parecía una pequeña Audrey Hepburn con esas cejas aladas y los pómulos altos, pero Joe no le veía el parecido. Decía que Jane era un original y que si se parecía a alguien era a Eve. El mismo color de pelo rojo-castaño, la misma boca bien perfilada, la barbilla fuerte-. Es una foto estupenda, Jane.

– Parece que al menos tengo un atisbo de inteligencia. ¿Has terminado con Ruth?

– Estoy a punto.

– Está bien. -Apartó la mirada de Eve y se agachó para acariciar a Toby-. Entonces, no te preocupes por parar para cenar. Te traeré un sandwich. Ya lo celebraremos otro día.

¿Otro retraso después de que Jane había esperado un año porque no era «conveniente» para Eve y Joe?



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