– Si tiene pesadillas con frecuencia, quizá no esté tan bien como pensamos.

– Dos, no es frecuencia.

– ¿Y cuántas más puede haber tenido sin que nos hayamos enterado?

– Lo único que podemos hacer es estar a su lado por si quiere hablar de ellas. Tú también tienes pesadillas. Dios sabe que no quieres hablar de ellas.

Sí, Eve tenía su ración de pesadillas y sueños con Bonnie. Las pesadillas habían desaparecido, pero, afortunadamente, los sueños sanadores continuaban.

– Le pregunté por su pesadilla y me dijo que no se acordaba. Creo no era cierto. Quizás hable contigo mañana.

– No voy a someterla a un interrogatorio. Pero si surge el tema… -Se encogió de hombros-. No obstante, no creo que salga. Está demasiado absorta en su examen para el carné de conducir.

Eve sonrió.

– Quiere estar bien segura y también quiere salir bien en la foto. Ésta ha sido la primera señal de vanidad que le he visto. Me dio esperanzas.

– Bueno. Pero mejor que te contentes con ese ápice de vanidad. -Le guiñó el ojo-. Porque nunca conseguirás que sea coqueta.


¡Ya está! Jane aparcó el SUV, saltó del coche y subió corriendo los escalones del porche donde Eve les estaba esperando.

– Ha sido un examen muy fácil, Eve. Deberían ponerlo más difícil. No me gusta la idea de circular por la carretera con niñatos que pueden superar este nivel… Toby, baja. -Le dio un apretón en el cuello y le empujó hacia abajo-. Pero ya lo tengo y no he quedado mal en la foto, ¿verdad, Joe? -Le enseñó el permiso a Eve-. Al menos, estoy mejor que en mi permiso de aprendiza. No soportaba parecerme a uno de los Tres Stooges. No era una foto digna.



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