– Y mientras tanto, alguien podría estar tratando de asesinar a mi familia.

– ¿Quién? -le preguntó ella mientras rodeaba de nuevo el escritorio y se sentaba en su silla de trabajo. Volvió a tomar el bolígrafo y sacó un cuaderno para apuntar-. Dame una lista de sospechosos, alguien que conozcas que podría tener algo en contra de los McCafferty.

– Hay docenas de nombres -replicó él entornando de nuevo los ojos.

– Nombres, McCafferty. Quiero nombres.

– Tú deberías conocer unos cuantos -dijo él.

– No te andes por las ramas.

– Muy bien. Empecemos por tu familia -espetó él.

Kelly se tensó.

– Ningún miembro de mi familia tiene problema alguno con tu hermano o con tu hermanastra -replicó ella mirándolo fijamente a los ojos.

– Sólo con mi padre.

– Muchas personas tenían problemas con él, pero ya no. Y te aseguro que en mi familia no hay asesinos en potencia, ¿de acuerdo? Por lo tanto, te ruego que ni siquiera entremos en ese terreno -dijo. Prácticamente escupió las palabras, pero no cedió a la ira que amenazaba con apoderársele de la lengua. ¿Cómo se había atrevido a decir eso?-. Ahora… ¿Quién podría querer hacerle daño a tu hermana Randi y a tu hermano Thorne? -insistió, aplicando la punta del bolígrafo al papel.

Matt pareció deshacerse de una parte de su ira.

– No lo sé -admitió-. Estoy seguro de que Thorne se ha granjeado bastantes enemigos. Uno no consigue ser millonario sin despertar envidias.

– ¿Envidias lo suficientemente fuertes como para tratar de matarlo? -preguntó Kelly.

– Maldita sea, espero que no, pero… -susurró. Cerró los ojos durante un instante-. No lo sé.

Eso, al menos, sonaba sincero.

– Trabaja en Denver, ¿no?

– Trabajaba. Las oficinas centrales de su empresa se encuentran allí.

– Ha decidido volver aquí para casarse -dijo Kelly. Matt asintió. Ella no pudo evitar fijarse en el modo en el que le brillaba el cabello bajo la potente luz de los fluorescentes. El se desabrochó la chaqueta, dejando al descubierto una camisa de franela y un amplio torso. Un vello oscuro le asomaba por la abertura de la camisa. Kelly apartó los ojos y se reprendió mentalmente por fijarse en él como hombre. Entonces, tomó algunas notas sobre Thorne.



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