– Es una larga historia.

– Aún nos quedan veinte minutos.

Aquello quería decir que tenía que darse prisa.

– Greer es la mayor y quien siempre nos decía a Olivia y a mí lo que teníamos que hacer. Ella fue la que nos propuso comenzar con nuestro negocio en Internet una vez que acabamos el instituto. Su plan era que fuéramos millonarias cuando cumpliéramos los treinta, así que siempre nos decía que ninguna de nosotras debía casarse o lo arruinaría todo.

»A Olivia y a mí no nos interesaba mucho el convertirnos en millonarias. Preferíamos encontrar un hombre con quien casarnos y formar nuestra propia familia, como nuestros padres.

»Papá también estaba preocupado por la actitud de Greer. Antes de morir, Olivia y yo le sugerimos un plan para que nos dejara en herencia un dinero destinado a encontrar novio. Él lo llamó el «Fondo para la búsqueda de marido». La única condición legal era que el dinero sólo podía gastarse con el propósito de encontrar marido. Por supuesto, a papá le encantó la idea y nunca le comentó a Greer que Olivia y yo estábamos detrás de todo aquello.

»En junio planeamos un viaje a la Riviera italiana, el sitio perfecto para conocer hombres fascinantes. El objetivo era que Greer conociera a alguien que la hiciera olvidarse de convertirse en millonaria. Greer accedió a ir porque se trataba de llevar a cabo la última voluntad de nuestro padre, aunque no tuviera la menor intención de casarse. Sin embargo, mientras estuviéramos de vacaciones intentaría conseguir una proposición de matrimonio por parte de algún playboy. Entonces lo rechazaría y podría cobrar el dinero de la herencia. Sonaba divertido.

»Nosotras le llevamos la corriente con su plan pero, para nuestra sorpresa, conoció a Maximiliano di Varano de la casa de Parma-Borbón, el hombre de sus sueños, y ella acabó declarándose a él. Se casaron en tan sólo seis semanas. Ahora viven en Italia.

»Aquello fue horrible. Eso significaba que Olivia y yo podíamos volver a Nueva York y seguir con nuestros asuntos. Pero entonces -tembló su voz-, Olivia se enamoró del primo de Max, Lucien de Falcón, también de la casa de Parma-Borbón. Ambos se casaron hace tan sólo unos días y vivirán en Mónaco.



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