– ¿Qué clase de fotografía? -pregunté.

– Oh, bueno, cosas de aficionado sobre todo. Sus hijos, puestas de sol y chorradas. Comenzó con los clientes. Empezamos a hacerles fotos con su pez trofeo, ¿sabe? Y Terry simplemente tenía que bajar aquí para imprimir fotos de veinte por veinticinco al momento. Hay una caja de marcos baratos por algún sitio. El cliente pescaba y se llevaba una foto enmarcada. Incluida en el precio. Funcionaba muy bien. Nuestras propinas subieron mucho.

El ordenador terminó la ejecución de la rutina de arranque. La pantalla era un cielo azul claro que me hizo pensar en la hija de McCaleb. Había varios iconos esparcidos en el cielo. Enseguida me fijé en uno que era un fichero en miniatura bajo el cual se leía la palabra «Perfiles». Sabía que era una carpeta que quería abrir. Examinando la parte inferior de la pantalla, vi un icono que mostraba una cámara de fotos delante de la instantánea de una palmera. Puesto que estábamos hablando de fotografía lo señalé.

– ¿Es aquí donde están las fotos?

– Sí -dijo Lockridge.

Otra vez procedió sin mi permiso. Puso el dedo en un pequeño cuadrado que había delante del teclado, que a su vez movió una flecha en la pantalla hasta el icono de la cámara y la palmera. Lockridge pulsó con el pulgar un botón situado debajo del cuadrado y rápidamente la pantalla adoptó otra imagen. Lockridge parecía familiarizado con el ordenador y este hecho me suscitó las preguntas de por qué y cómo. ¿Terry McCaleb le había permitido acceder al ordenador -al fin y al cabo eran socios- o era eso algo en lo que Lockridge se había hecho experto sin el conocimiento de su socio?

En la pantalla se abrió un marco bajo el encabezamiento de iPhoto. Había una lista con varias carpetas. La mayoría tenía por nombre una fecha, normalmente unas semanas o un mes. Había una carpeta que simplemente se llamaba «Recibido».



34 из 314