– Como mucha otra gente. ¿Y qué? ¿Se supone que debemos repartirlo entre todos los que lo han buscado alguna vez?

– No, conmigo será suficiente.

Ella cruzó los brazos sobre el pecho.

– No vas a conseguir nada, Imbécil. Loco. Estúpido. Y aparta esa pistola antes de que hagas daño a alguien.

Curt envió un disparo de aviso a los pies de ella.

– Si ella resulta herida tú mueres -gruñó Rick con el corazón golpeándole locamente. No tenía ni idea de lo que era capaz este loco.

– Ven aquí Sam -dijo Curt suavemente-. O tu chico acabará quemado.

Sam se acercó con pasos dubitativos, teniendo en mente únicamente el proteger a Rick en lo que pudiera. Cuando llegó lo suficientemente cerca, Curt la atrapó por la garganta y agitó la pistola en dirección a Rick.

– Llama al ascensor.

– Deja que se vaya Rick -dijo ella, dispuesta a hacer lo que fuera necesario para sacar a Rick de allí.

– No seas boba -refunfuñó Curt-. Avisará a las autoridades.

La tensión en el aire mientras esperaban al gimoteante y rechinante ascensor era palpable.

– ¿Qué demonios vas a hacer, Curt? -preguntó Sam con el estómago hecho un nudo. Cruzó con la mirada el pequeño espacio hasta donde Rick esperaba una oportunidad para golpear- ¿Cuál es el plan después de esto?

– Bueno, una vez que encontremos la base de datos, os atontaré a ambos y saldré. Despertaréis en una hora o dos y vendréis a buscarme. Entonces os daré la mitad de los créditos y vosotros dos podéis dividir vuestra parte. Yo recibiré elogios por haber encontrado los libros electrónicos, vosotros dos podéis escaparos y poneros ojitos de cordero degollado el uno al otro y todos seremos felices.

– Ya ves, ese podría ser un gran plan si hubiera una base de datos, Estúpido. Pero dado que no la hay, realmente has tenido éxito en enfadarnos. Por lo que he oído sobre la reputación de Rick, eso no ha sido nada inteligente.



25 из 37