Ella tragó saliva fuertemente y volvió su atención al contenido del cajón.

– ¡Ja! -gritó ella triunfalmente, sosteniendo un broche para el pelo con la mayoría de los dientes rotos y luego lo usó para recoger sus mechones salvajes-. Soy una escarbadora nata.

– ¿Por qué no lo prueba -la retó él- ayudándome? Piense en toda la gente a la que ayudará si conseguimos que esos libros vuelvan al mercado. Además, ¿no le gustaría un poco de aventura?

Aventura. Suponía que sería excitante hacer la investigación de cerca en lugar de a través de imágenes y frases arcaicas en los libros. Pero eso no fue lo que le hizo decidirse.

Fue Rick Bronson quien lo hizo. La perspectiva de pasar más tiempo con él era mucho más excitante que sus estudios o la posibilidad del tesoro. En su línea de trabajo, la mayor parte de los hombres que encontraba eran pedantes y débiles de constitución. Nunca había encontrado a ningún hombre tan descaradamente primitivo como el mercenario que estaba en su oficina. Era, de manera simple, el héroe de un libro electrónico erótico en carne y hueso.

– Soy la oradora principal en la apertura de la RetroCon en Rashier 6 -dijo ella cruzando los brazos sobre el pecho-. Es dentro de un mes. Así que ese es todo el tiempo que tiene. Haga lo que yo digo y cuando yo lo diga y podríamos conseguir algo en esa cantidad limitada de tiempo.

– Ciertamente espero que consigamos algo.

El repentino calor de su mirada hizo que jadeara asustada. ¿Era una insinuación sexual? Se dio una patada mental en el trasero. Rick Bronson no podía estar interesado en ella.

Era baja y algo rechoncha, con pelo castaño oscuro y unos ojos marrones poco atractivos. Nunca había sido la lujuria física lo que había inspirado sus encuentros sexuales. No, habían sido más del tipo de encuentros de: «Oye, estoy cansado de estudiar. ¿Quieres follar?». Como una ocurrencia o simplemente una ruptura de la monotonía. Aunque algunas veces eran más aburridos que la catalogación meticulosa.



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