– Yo lo sé -señaló ella.

«Sí, pero tú eres aterradora». Se tragó las palabras para evitar meterse en problemas. Karen tenía su manera particular de averiguar asuntos.

– ¿Cómo lo sabes?

– Oigo cosas.

– Si es verdad, no me extraña que no se puedan ver. -Demonios, si él estuviera en el pellejo de Seth Wingate, probablemente también estaría actuando como un bastardo con su madrastra.

– Es verdad, sí. El viejo señor Wingate era un tipo inteligente. Piénsalo. ¿Tú dejarías a Seth o a Tamzin a cargo de miles de millones de dólares?

Cam tuvo que pensarlo quizá durante una milésima de segundo.

– Ni en sueños.

– Bien, él tampoco. Y ella me gusta. Es inteligente.

– Espero que sea lo suficientemente inteligente como para haber cambiado las cerraduras de las puertas cuando murió el señor Wingate -dijo Cam-. Y para protegerse las espaldas, porque no confiaría en que Seth Wingate no le clavara un cuchillo, si tuviera oportunidad de hacerlo.

Capítulo 3

El teléfono despertó a Cam con un sobresalto la mañana siguiente y éste lo buscó a tientas. Quizá se trataba de una llamada equivocada; si no abría los ojos, podría volver a quedarse dormido hasta que sonara la alarma de su reloj de pulsera. Por experiencia sabía que en cuanto abriera los ojos era mejor levantarse, porque no iba a volver a conciliar el sueño.

– ¿Sí?

– Jefe, ponte los pantalones y ven.

Karen. Mierda. Abrió los ojos de golpe, poniéndose en pie de un salto, y una inyección de adrenalina le limpió el cerebro de telarañas.

– ¿Qué pasa?

– El idiota de tu socio acaba de aparecer con los ojos hinchados y semicerrados, casi sin respiración y asegurando que es capaz de volar a Denver hoy.

De fondo, Cam oyó una voz espesa y áspera que no se parecía a la de Bret y que decía algo ininteligible.

– ¿Ese es Bret?

– Sí. Quiere saber por qué te llamo a ti «jefe» y a él «idiota». Porque algunas cosas simplemente son evidentes. Por eso -dijo ella con aspereza, claramente contestando a Bret. Dirigiendo su atención a Cam, continuó-: He llamado a Mike, pero no puede llegar a tiempo para encargarse del vuelo a Denver, así que le voy a asignar el viaje a Sacramento y tú tienes que mover el culo.



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