
—Mientras estudiaba con Rayna el verano pasado, ella me mostró cómo difería de la norma genética humana. Sólo serán una o dos vueltas de hélice… una diferencia insignificante. Como la diferencia entre wei y o.
Zove elevó la mirada y sonrió por la referencia al Canon que fascinara a Falk, pero el hombre más joven no sonreía.
—Sin embargo, no hay duda de que soy humano. Por lo tanto, quizás sea un monstruo, o un mutante, producto accidental o intencionalmente; o un extranjero. Supongo, más bien, que soy un experimento genético fracasado, descartado por los experimentadores… No hay indicio que lo confirme. Preferiría pensar que soy un extranjero, que vengo de otro mundo. Eso significaría que, por lo menos, no soy la única criatura de mi especie en el Universo.
—¿Qué te induce a asegurar la existencia de otros mundos poblados?
Falk miró hacia arriba, asombrado, y con la credulidad de un chico pero la lógica de un hombre dedujo inmediatamente esta conclusión:
—¿Existe razón alguna para pensar que los otros Mundos de la Liga fueron destruidos?
—¿Existe razón alguna para pensar que existieron alguna vez?
—Eso me lo dijeron ustedes, y los libros, las historias…
—¿Crees en ellas? ¿Crees en todo lo que te decimos?
—¿En qué otra cosa podría creer? —enrojeció—. ¿Por qué habrían ustedes de mentirme?
—Podríamos mentirte sobre todas las cosas, día y noche, por cualquiera de estas dos razones. Porque somos Shing. O porque pensamos que tú trabajas para ellos. Hubo una pausa.
—Y yo podría estar al servicio de ellos y no saberlo jamás —dijo Falk, bajando la vista.
—Posiblemente —dijo el Amo—. Debes tener en cuenta esa posibilidad, Falk. Entre nosotros, Metock ha creído siempre que eras una mente programada, como la llaman ellos. Pero, igualmente, nunca te ha mentido. Ninguno de nosotros, a sabiendas. El Poeta del Río dijo hace mil años: «En la verdad miente el hombre…» —Zove pronunció las palabras retóricamente, luego rió—. Doble lengua, como todos los poetas. Bueno, te hemos contado las verdades y hechos que conocemos, Falk. Pero quizás no todas las creencias y las leyendas, lo que sustenta a los hechos…
