
—La fuerza de un hombre, la coordinación de un bebé, la mente vacía —dijo Rayna.
—Si no lo matamos como a una bestia salvaje —dijo Buckeye—, tendremos que domesticarlo como a un animal salvaje…
El hermano de Kretyan, Kai, habló:
—Vale la pena intentarlo. Que se nos permita a algunos de los más jóvenes hacernos cargo de él; veremos qué se puede hacer. No tenemos por qué enseñarle los Cánones Internos directamente, después de todo. Por lo menos, enseñarle a no mojar la cama es algo que procede… quiero saber si es humano. ¿Crees que lo sea, Amo?
Zove extendió sus grandes manos.
—¿Quién sabe? los tests sanguíneos de Rayna pueden denotarlo. Nunca escuché que un Shing tuviera ojos amarillos, o alguna diferencia visible con los terráqueos. Pero si no es Shing ni humano, ¿qué es entonces? Ningún ser de Otros Mundos conocidos alguna vez ha caminado sobre la Tierra durante doce mil años. Como tú, Kai, creo que podría arriesgarme a tenerlo aquí, entre nosotros, por pura curiosidad…
De modo que decidieron que su huésped viviera.
Primero no constituyó gran trabajo para los jóvenes que lo cuidaban. Recuperaba fuerzas lentamente, dormía mucho, sentado o acostado silenciosamente la mayor parte del tiempo que permanecía despierto. Parth lo llamó Falk, que en el dialecto de la Selva Oriental significaba «amarillo», por su piel cetrina y sus ojos de ópalo.
Una mañana, varios días después de su llegada, al llegar a un tramo aun no diseñado de la tela que tejía, dejó ella que su bastidor equipado con energía solar siguiera zumbando por sí solo en el jardín y trepó al protegido balcón donde guardaban a «Falk». Él no la vio entrar. Estaba sentado sobre su jergón y miraba intensamente el brumoso cielo estival. El reflejo hacía llorar sus ojos y los restregó enérgicamente con su mano; después, al ver su mano se quedó contemplándola, por el dorso y la palma. Cerró y extendió los dedos, con el ceño fruncido. Luego, levantó su rostro, otra vez, hacia el blanco resplandor del Sol y lentamente, intencionadamente, estiró su abierta mano hacia él.
