
Hay una anécdota muy famosa de un pensador inglés, el doctor Johnson. Estaba sentado en una diligencia y entró una señora que le dijo: «Señor, ¡usted huele!».
Como se trataba de un hombre de letras, un lingüista, le respondió: «No, señora. Usted huele. ¡Yo apesto!».
El olfato es una facultad. «Usted huele. Yo apesto.» Lingüísticamente tiene razón. Según la gramática debería ser así. Pero la palabra se ha vuelto peyorativa. ¿Qué ha ocurrido con el olfato? En cuanto reprimes la sexualidad, reprimes también el sentido del olfato. Este sentido está completamente lisiado, y cuando dañas un sentido dañas también una parte de la mente. Si tienes cinco sentidos, la mente tendrá las cinco partes correspondientes. Una quinta parte de la mente está dañada y no lo sabemos. Eso significa que está dañada una quinta parte de la vida. Esto tiene enormes consecuencias. Si tocas una pequeña cosa en algún lugar, provocas una reverberación en todas partes.
El olfato se ha reprimido por la represión sexual, y tu respiración se ha vuelto superficial a causa de la represión sexual, porque cuando respiras profundamente tu respiración masajea el centro sexual en tu interior. Muchos me dicen: «Cuando respiro hondo, me siento más sexual». Cuando haces el amor con alguien tu respiración se vuelve más profunda, pero si mantienes una respiración superficial no serás capaz de alcanzar el orgasmo. Con la represión de la sexualidad y de la respiración, las personas se han vuelto incapaces de meditar. ¡Fíjate qué disparate! Reprimiendo la sexualidad, hemos reprimido la respiración; y la respiración es el único puente que hay entre tú y el todo.
Gurdjieff tenía razón cuando decía que casi todas las religiones se comportan de tal modo que parece que están en contra de Dios. Hablan de Dios pero parece que están en contra de la divinidad. Su forma de comportarse va contra la divinidad. Ahora que se ha reprimido la respiración, se ha roto el puente. Solo puedes respirar superficialmente, no puedes profundizar, y si no puedes profundizar en tu interior no puedes profundizar en la existencia.
