
– Perdona, ¿qué es esta historia del curso de paracaidismo?
– Ah, un amigo de las Giovannas es instructor de paracaidismo. Las ha invitado un montón de veces a participar en un curso. Ya sabes, para sacarse el título. Y ellas me han invitado también a mí.
Te han invitado también a ti porque se te quieren tirar. Quieren que te saques el título de lesbiana. Eso es: el título de lesbiana voladora.
No se lo dije así. Claro. Nosotros, los hombres de izquierdas, no decimos estas cosas; como mucho, las pensamos. Y, además, las dos Giovannas parecían muy capaces de arrancarme las pelotas y de jugar con ellas al flipper por mucho menos.
Guardé silencio mientras ellas hablaban del curso de paracaidismo y de lo sensacional que iba a ser, del poco tiempo que exigía en realidad -dos horas semanales entre teoría y preparación física- y del hecho de que con sólo tres saltos te daban el título.
Me vino a la cabeza la idea de hacer algún comentario mordaz acerca del carácter imprescindible del título de paracaidista para una joven profesional urbana a la entrada del nuevo milenio. Y, claro, realmente era una suerte que con sólo tres lanzamientos se pudiera sacar aquel título. Pues sí, chicos, sólo tres lanzamientos.
Me quedé callado, e hice muy bien. Porque tener el valor de lanzarme desde un avión en el cielo, en el vacío, sin miedo, era uno de mis sueños más secretos y prohibidos. Un sueño que jamás había tenido el valor de revelar a nadie y que, lo sabía muy bien pasados los cuarenta, jamás tendría el valor de cumplir.
Un sueño que ahondaba en mis miedos y mis fantasías de niño y que estaba allí para recordarme el paso del tiempo. Y el resto de cosas -pequeñas y grandes- que habría querido hacer y que nunca había tenido el valor de hacer. Que nunca habría tenido el valor de hacer.
Consiguieron convencerla de que encontraría tiempo para seguir aquel curso. Se pusieron de acuerdo para verse dos días después en la sede de la asociación de paracaidismo deportivo, donde las tres se matricularían juntas con un descuento gracias al amigo de las dos Giovannas.
