
¡No seré una de sus mujeres! se juró Cathryn con ferocidad, apretando los puños. Él no tenía principios morales, ningún sentido de la vergüenza. Después de todo lo que su padre había hecho por él, en cuanto Ward estuvo en la tumba, Rule había tomado el control. Y no le bastó con eso. Tenía que tener el rancho y también a la hija de Ward. En ese momento Cathryn decidió no quedarse, regresar a Chicago en cuanto las vacaciones terminaran. Los problemas de Ricky no eran cosa suya. Si a Rule no le gustaba como iban las cosas, era libre de buscar empleo en otra parte.
Empezaron a dar vueltas sobre el prado y la casa de madera para señalar su llegada al rancho. Rule giró bruscamente el avión hacia la izquierda para alinearse sobre la pequeña pista de aterrizaje. Estaba asombrada del poco tiempo que les había tomado llegar hasta el rancho, pero una mirada a su reloj hizo que se diera cuenta que había pasado más tiempo del que creía. ¿Cuánto tiempo había estado entre los brazos de Rule? ¿Y cuánto tiempo había estado perdida en sus pensamientos? Cuando estaba con él, parecía que todo lo demás se desvanecía.
