
– Entiendo. Sé que no le parece justo, camarada detective Yu. Créame, hemos hecho todo lo posible. Sabemos que ha hecho un trabajo excelente como policía. Pero ya hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano. Lo sentimos.
La charla tranquila con Li no cambió los hechos: el detective Yu había perdido el apartamento.
Además, iba a sentir una vergüenza terrible. Ya le había comunicado la buena noticia a sus amigos y familiares. Todos le habían felicitado y algunos le habían preparado una fiesta para celebrarlo. ¿Ahora qué?
Pero lo que sin duda le preocupaba más era la reacción de su esposa, Peiqin. En los quince años que llevaban casados siempre habían estado «Cogidos de la mano, hablando, hablando, hablando», igual que en una canción. Siempre habían estado muy unidos, desde sus días de «juventud educada» en los que habían sido enviados a Yunnan durante la Revolución Cultural, hasta su estancia en Shanghai, junto con otros tantos millones de parejas como ellos. Últimamente, sin embargo, Peiqin parecía distante.
A Yu no le resultó difícil comprender ese distanciamiento. Durante todos esos años, Yu había contribuido económicamente menos en comparación con su mujer. Resultaba innegable, y de vez en cuando también insoportable, que Peiqin ganase más dinero trabajando como contable en un restaurante de lo que Yu ganaba como policía. La diferencia de salarios había aumentado en los últimos años, ya que Peiqin había recibido muchas bonificaciones. Por no mencionar los manjares exquisitos -y gratis- que llevaba del restaurante a casa. El anuncio inicial sobre el apartamento había hecho que Yu ascendiera momentáneamente un peldaño o dos, por así decirlo. Peiqin se había puesto contentísima, y ya le había contado a todo el mundo que a su marido le habían asignado un apartamento «gracias a su excelente labor».
Sin embargo, cuando recibió la mala noticia reaccionó con aspereza. Yu reflexionaba mientras el cigarrillo se consumía entre sus dedos. No era sino una prueba más de que trabajar como policía de rango bajo en la sociedad actual no llevaba a ninguna parte.
