
El mismo Yu también lo sospechaba, pero no quería discutir sobre el asunto en ese momento.
– ¿De qué va el libro de Yin?
– El libro está basado en su experiencia personal. Trata de un antiguo profesor que se enamora durante la Revolución Cultural. Recibió mucha atención por parte de los medios de comunicación, y durante un tiempo fue polémico -Peiqin se levantó, con la palangana en la mano-. Poco después de publicarse fue retirado de la venta.
– Deja que te ayude -dijo Yu llevando la palangana a la pila que había en el patio. Peiqin le siguió en zapatillas-. Hay muchos libros sobre la Revolución Cultural. ¿Qué hace que el suyo sea tan especial?
– La gente dice que algunas descripciones que aparecen son demasiado realistas, demasiados detalles sangrientos como para que las autoridades pudieran admitirlo -explicó-. La novela también llamó la atención de la crítica extranjera. Así que los críticos oficiales la tacharon de disidente.
– Una disidente, ya veo. Pero el libro trata de la Revolución Cultural, del pasado. Si Yin no está implicada en el movimiento democrático y liberal actual, no veo por qué el Gobierno querría librarse de ella.
– Bueno, tú no has leído el libro.
Quizás Peiqin se mostrase aún reacia a hablar, pensó Yu, tras una respuesta tan brusca. O tal vez no quisiera hablar con él sobre libros. Era algo que no tenían en común. Ella leía, él por lo general no.
– Lo leeré -dijo Yu.
– ¿Qué hay del inspector jefe Chen?
– No lo sé. Li no puede encontrarle.
– Entonces tú te encargarás de este caso.
– Eso creo.
– Si tienes alguna pregunta sobre Yang, perdón, sobre Yin, quizás pueda ayudarte -se ofreció-. Quiero decir, si quieres saber algo más acerca del libro. Tendré que volver a leerlo, supongo.
